Primeros pasos como facilitador

El cambio de trabajo. Una situación que todo profesional moderno debe enfrentar, sobre todo en el mundo de las tecnologías. Se está dando cada vez menos eso de formar carrera en una sola empresa, y cada día somos más los que hemos decidido expandirnos a las ofertas que da el mercado, porque todos sabemos que es mucho más fácil venderse bien en una entrevista que contar todos los porotitos que hemos juntado dentro del año para argumentar si merecemos una subida de sueldo o no.

El viejo paradigma, si todo está bien es porque para eso nos están pagando, y si algo está saliendo mal, pues ¿Para qué nos están pagando? En fin, ya sea porque decidimos abrirnos a nuevas oportunidades, o porque alguien más decidió promovernos a cliente, nos va a tocar abrir una puerta nueva y empezar de cero… Aunque no tan de cero, ya que la experiencia va ligada con nuestra salud mental, y esta normalmente no suele estar comprometida, y no, no metemos las manos al fuego por nadie.

Debido a estos cambios, es que hoy queremos dedicar un artículo a los primeros pasos de un facilitador agile en una nueva empresa, pero esta vez desde un punto de vista menos metodológico y algo más pragmático.

Asumimos que como buen escolar autodidacta entiendes y aplicas bastante bien la guía scrum, así como los principios de la agilidad, sus valores y por supuesto el manifiesto. Pero hay asuntos tal vez más duros que lamentablemente no pudimos encontrar escritos en su tiempo, y que bien nos habrían servido, ya sea para dar un mejor servicio a nuestros equipos, como para evitar algunos encuentros innecesarios con recursos humanos.

1) Une fuerzas con tu Product Owner

Imagina que eres vicepresidente de una gran compañía, y tienes que contratar a un campeón del producto. Tienes que elegir entre uno que lo conoce de pies a cabeza, porque ha trabajado años con este, y uno que no tiene idea de cómo funciona, pero que escribe historias de usuario perfectamente. Y no, no sabes lo que es una historia de usuario.

Esta persona, obviamente certificada y con años de experiencia en el producto, tendrá que compartir liderazgo y la motivación con quien posiblemente no tenga idea de cómo acceder a un ambiente de pruebas la primera semana: Tú.

Hay que aclarar que nuestra experiencia nos indica, y generalizando por supuesto, que la gran fuerza que tienen los Product Owner en el mercado hoy en día, reside más que en el conocimiento metodológico o sus vivencias con la agilidad, es su amplia experiencia con un producto determinado. Sin embargo, no siempre será así. Es menos probable, pero posible, que te toque trabajar junto a alguien cuya experiencia en la metodología sea más amplia que la tuya, y tenga un background quizás más enfocado en personas.

Sea cual sea el caso, lo primero que te recomendamos es que trabajes mucho por mantener siempre una relación sana con tu Campeón del Producto.  Que aprendas las mañas de la empresa y los trucos que podrían acelerar algún flujo burocrático, mientras lo apoyas con la parte más metodológica. Enséñale, y permite también que él te enseñe. Y nunca te sientas como un novato, ya que por algo te contrataron.

Independiente de las diferencias que puedan tener, recuerda que ambos estarán empujando hacia el mismo objetivo juntos, y ambos pueden volverse un buen aliado a la hora de sacar de problemas al equipo.  Con esto dicho, nos vamos directo al siguiente punto.

2) Entiende tu producto

¿Qué mejor manera de relacionarte con tu Product Owner que pidiéndole que te enseñe de a poco lo que es su fuerte? Aunque no te lo diga la guía, aprender sobre lo que van a trabajar será parte vital de tu día a día. Como facilitador estarás a cargo de promover la comunicación y remover bloqueantes, y la mejor forma de hacerlo es estando al tanto de lo que se está hablando a nivel de usuario, de desarrollador y de producto.

No te decimos que memorices los nombres de los agentes ni de las variables de programación, ni de cada microservicio, pero que sí entiendas al menos el flujo que un usuario normal seguiría, y los nombres de los distintos módulos para así optimizar la forma en la que apoyas a tu equipo. De esta manera, obtendrás un mayor rango de poder a la hora de participar en conversaciones más o menos técnicas, y muchas más facilidades cuando se trate de resolver impedimentos. Recuerda que antes de ser un erudito en la metodología, eres un facilitador.

3) Identifica a la resistencia

Y dejando un poco de lado al producto, y moviéndonos hacia el equipo: Estés donde estés, vayas a donde vayas, siempre encontrarás a esa persona que considera que has llegado para vender humo, que eres una especie de jefe de proyectos hippie, o que todo esto de la agilidad es un engaño del gobierno. Puede que sea una persona o puede que sean varias, y en el peor de los casos puede que sea un cargo alto que contraste contigo.

Como sea, es tu deber identificar a las personas que mantenga una resistencia al cambio, así como a quienes que estén motivadas con este. Mantén sesiones de uno a uno con cada integrante de tu equipo, conócelos y busca ejemplos para darle a entender que todos compartimos el mismo objetivo, entregar valor de la mejor manera posible.

Es sumamente importante mantener una comunicación fluida y de ser necesario corregir en privado comportamientos que puedan llegar a dividir al equipo. Así que ten mucho ojo con aquellos que no quieran participar, que prefieran aislarse o que no le encuentren sentido a las dinámicas. Cada situación puede ser diferente, pero recuerda que todo puede resolverse conversando, y tú serás quien inicie estos diálogos.

4) Genera cambios rápidos

Y dejando un poco el marco de trabajo, vamos hacia algo más general.  Sea cual sea tu cargo, apenas ingreses, identifica a tus Stakeholders cercanos, aquellos que te contrataron o a quién entregarás valor. Háblales, entiende sus expectativas y sus dolores, y trata de comprender por qué estás donde estás.

Con eso, busca los dolores y define objetivos ganables a corto plazo que tengan visibilidad, y ver por ellos dentro de tus primeros meses. Genera un cambio pequeño en los primeros treinta días de trabajo, y ve progresando en los siguientes treinta para marcar que en este lugar tienes impacto, y que eres necesario.  Comienza con las ceremonias que no se estén realizando, arregla aquellas actitudes que reflejan discordancia y separación, y siempre busca formas de optimizar el camino que siguen para añadir valor.  Siempre habrá algo, ya que no existe la empresa perfecta.

Ideas hay miles, experiencias millones. Esperamos que estos cuatro puntos puedan ayudarte a futuro y permitan que tu ingreso a nuevas oportunidades sean lo más fluido posible, mediante sólidos pasos que dejen buenos cimientos para seguir tu carrera.

 

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Durante el curso los facilitadores, profesionales senior en Agile con amplia experiencia con Equipos de Alto Rendimiento utilizando dinámicas, técnicas y herramientas en entornos de trabajo tanto presencial como online, a través de su experiencia en distintas organizaciones, equipos, proyectos facilitando el aprendizaje sobre las buenas prácticas en función de la realidad de los participantes partiendo desde el inicio afianzando las bases, las prácticas haciendo foco en cómo aplicarlo en su organización, equipos.

Managemet 30

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